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Sano y barato

La costumbre de moverse en bicicleta bajó del colectivo a miles de rosarinos.

Mariela Mulhall

Nadie sabe de dónde salen, pero las bicicletas invaden la ciudad. Los empresarios advierten que las ventas cayeron al ritmo estrepitoso de la economía. Sin embargo, pululan por las calles y sus dueños las estacionan frente al bar, la puerta del teatro o las enredan con siete cadenas a la entrada de la oficina o el banco. Sus estructuras están diseñadas para soportar el peso de una sola persona pero la crisis impulsa a que su fortaleza tolere, a veces, hasta una familia completa. Pueden ser argentinas, chinas, brasileñas o uruguayas ·o una combinación de varias nacionalidades· pero su naturaleza independiente, su precio accesible y su dinámica veloz las ubica en un lugar privilegiado en la vida de los rosarinos, que de a poco van abandonando el colectivo o el auto, aquellas viejas costumbres de la clase media. No hay dudas: cada día son más los que deciden volcarse a la tracción del pedal.

Novedad, y grande, son las bicicletas con neumáticos de goma, medio de locomoción barato, liviano y rápido que no ha menester cochera ni combustible. A manejarlo se entregan los rosarinos·. La frase no pertenece a ningún cronista contemporáneo: fue incluida por Juan Álvarez en su libro Historia de Rosario. Según el relato, los primeros rodados aparecieron hacia 1900 junto con el fonógrafo, el cine y el inicio de las obras del hipódromo Independencia.
Un siglo después, el escenario urbano se ha modificado sustancialmente. En el contexto de este 2002 ·signado por los recortes y la falta de efectivo· irrumpe ese sencillo artefacto de dos ruedas y tracción a sangre, que salva distancias.

Sebastián tiene 22 años, estudia y trabaja como ayudante en un estudio de abogados; su bicicleta es casi un miembro más de su cuerpo, una humilde herramienta que de él se prolonga y lo ayuda a recorrer los destinos que se propone. ·Y qué querés ·explica con desánimo·, con el desastre que son los colectivos... Prefiero guardarme los mangos para los apuntes de la facultad.

Historias que se repiten en distintos barrios, en distintas calles. Estampas que descubren a familias enteras lanzándose hacia el tránsito con el rodado veintiséis; rosarinos que no sólo aspiran a una vida saludable, porque ni siquiera cuentan con cinco pesos para ensayar una salida con los chicos a cuesta.

Ningún censo o estadística las incluye, situación que hace imposible determinar el número real de bicicletas que circulan en Rosario. Tampoco resulta una fuente viable recurrir a los balances comerciales del rubro ya que la fiebre importadora diezmó al sector bicicletero y no se puede dar cuenta de un aumento global en las ventas.

De todas formas, la observación directa sirve para identificar la cantidad de rodados que transitan por las calles. Según afirma Carlos Rodas, importador de partes y fabricante, ·el incremento del uso no se observa en las ventas de bicicletas completas sino en los repuestos, ya que cada día hay más gente que recupera alguna en desuso y la recicla.

Para Ernesto, uno de los pocos productores y comerciantes que aún se mantiene en pie, el furor rosarino no se explica solamente con un argumento economicista. ·¿Acaso los holandeses son pobres?·, pregunta luego, y analiza: ·La gente está creciendo culturalmente y sabe que con este recurso además de cuidar su salud, protege el medio ambiente·. Para muchos, ese criterio puede ser sólo una excusa, pero es estimulado por algunas ONGs como la Asociación de Ciclistas Urbanos (ACU), que cuenta entre sus prioridades transformar a la bicicleta en un medio de transporte cotidiano.

Los fabricantes de bicicletas locales y nacionales ·los pocos que quedan· denunciaron que en enero ingresaron a la Argentina 25 mil bicicletas, muchas más que durante el mismo mes del año pasado. El 72% se importaron desde Brasil y el 95% de ese total fueron adquiridas directamente por tres supermercados que reemplazaron a sus proveedores locales por brasileños. Justamente, la empresa intermediaria que intervino es Rem Trade SRL, la misma que realizó las operaciones con Uruguay y que fueron denunciadas como caso de dumping ya que a través de una triangulación permitió el ingreso de bicicletas chinas a precios irrisorios.

Wal Mart importo un total de 12.584 bicicletas, Coto otras 8.742 al mismo proveedor y en amplia gama de modelos. El tercer importador fue Supermercados Libertad con otras casi 4 mil bicicletas, también de la misma empresa.

El Grupo Fabricantes Argentinos de Bicipartes salió a la carga aduciendo que el sector debe adquirir insumos importados a alto precio y que al mismo tiempo sale a competir con bicicletas que pagaron aranceles con el dólar a 1,40. También denunció que Wall Mart posee filiales en Brasil que los habilita a exportar carne, arroz y también ropa, zapatos, y bicicletas, entre otros ejemplos, sin depender de divisas en efectivo.

Cualquiera de los fabricantes de bicis y autopartes consultados, tanto de Rosario como de Villa Gobernador Gálvez ·Bi Maq, Lage, Filipini·, apuntan al factor de la importación como eje de la abrupta caída del sector y denuncian que la última estampida del dólar terminará por liquidar la industria local. También advierten que en los últimos meses la gente está optando por el recicle, por comprar repuestos y armar su propio rodado a cambio de adquirir uno nuevo. La crisis, siempre la crisis.

Saludable, pero también peligroso

El año pasado, cada cien víctimas de accidentes de tránsito, 15 fueron ciclistas. Por otra parte, los conductores de bicicletas que fallecen ocupan el tercer lugar después de los peatones atropellados y los motociclistas. La estadística que maneja la Dirección de Tránsito local es apenas una muestra del peligro que encierra una actividad que si bien es saludable, puede convertirse en mortal. El reclamo de las asociaciones de ciclistas es una mayor educación vial y una ciudad adecuadamente proyectada para la circulación de rodados. Sin embargo, la toma de conciencia de la ciudadanía y su interés por intervenir en la toma de decisiones políticas abre un nuevo campo de acción: la búsqueda de la propia seguridad y de la colectiva.

En esa línea, algunos consejos son: cumplir con las normas generales de tránsito, respetar semáforos y señalización, si es posible usar casco, incluir la luz roja trasera reglamentaria (ojo de gato) y la amarilla en la rueda delantera, salir con las cubiertas bien infladas, la cadena lubricada y revisar los frenos (tanto traseros como delanteros). No transitar por avenida Circunvalación y, al cruzarla, hacerlo caminando, con la bicicleta en mano.

Las ciclovías: un viejo reclamo

La mayoría de las ciudades latinoamericanas no están preparadas para la circulación de ciclistas. En cambio, las europeas prevén tres niveles bien diferenciados para el tránsito: la calle, la vereda y la bicisenda.

Hace algunos años, la Dirección de Ingeniería de Tránsito de la Municipalidad había proyectado construir alrededor de 100 kilómetros de ciclovías, pero el presupuesto no alcanzó y sólo se llegó a 30.

Para el titular de esa repartición, Santiago Tazzioli, esa sigue siendo una materia pendiente hacia la sociedad rosarina. ·Si tenemos en cuenta la realidad, esa forma de transporte está a la orden del día porque es económica y contribuye a la salud física y mental de la gente. Pero esa no es la única ventaja que tiene a su favor·, explica.

Desde el punto de vista de la ·salud urbana· la bicicleta es un medio de transporte sostenible porque no consume energía ni emite gases, condiciones que la ubican en un lugar privilegiado a la hora de hablar de ecología. Los únicos inconvenientes que presentan es la convivencia con el automóvil, situación que en muchas ocasiones pone en riesgo al propio ciclista y, además, no protege de los percances meteorológicos como las lluvias.

Pero hay que defenderla·, insiste Tazzioli, para luego agregar que en los proyectos viales a Rosario, pergeñados con aportes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se planificaron bicisendas laterales.

Lejos de aquel sueño de alcanzar los 100 kilómetros de ciclovías, en Rosario existen sólo cinco opciones para quienes quieran evadir el tránsito automotor:
- Parque sur. Por Arijón por avenida Bermúdez, Regimiento 11 hasta Buenos Aires, Uriburu, Oroño hasta concluir en Pellegrini
- San Martín. Por esa calle, entre Rueda y Uruguay, sobre ambas aceras.
- Godoy. Por Juan Domingo Perón, desde Lagos hasta Felipe Moré.
- Buenos Aires. Por esa calle, desde 27 de Febrero hasta Pellegini
- Entre Ríos. Desde Pellegrini hasta Ayolas.
- Junín. (todavía no habilitada) Según anunció Tazzioli a principios de marzo se inaugurará un tramo nuevo, enmarcado en el proyecto Alto Rosario (Coto),mediante el cual se duplica la traza de calle Junín con ciclovía incluida.

Publicado en El Ciudadano, Rosario, Argentina.

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