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Noroeste Argentino Enero 2000

Todo se debió a que mi idea era laburar todo ese verano (2000) y en marzo volar a Europa, viajar un tiempo laburando acá y allá (cosa que después hice), y resulta que el 24/12/99 me echan de un trabajo y el 31/12/99 del otro. O sea que estaba en el verano de buenos aires y sin trabajo. Arme la bici, la recauchute un poco, les puse unos mangos encima a mi modelo 93 y salí hacia el norte solo. Mis amigos del alma, en otras épocas eran biciadictos, ahora se inclinan por los autos o las motos.

Lunes 17-01-00: Llegue a Salta Capital con una lluvia atroz, que ocasiono que en minutos la ciudad se inundara a mas no poder. Era la Venecia de Argentina. Salí hacia el hospedaje, y llegue hecho sopa, al igual que mi querida chiva que ahora descansa en el húmedo sótano de mi casa. Esperando que debes en cuando mi padre, la lleve a pasear, debido a que la he cambiado por mi nueva Muca.                            

Recorrido total del día: 11 km.

Martes 18-01-00: Al día siguiente, ya sin lluvia, salí a las 6 AM., todavía de noche hacia Jujuy por la ex ruta 9 Panamericana, camino al que le llaman “La Cornisa”. Muy buen paisaje, muy frondoso el dosel, mucho verde, ríos anaranjados que cruzan, por debajo de mis llantas. Pueblos casi olvidados ante la capital de la provincia, que a su vez también poco a poco se va olvidando frente al centralismo de Buenos Aires en general y de la Capital federal en particular. Una lastima pero me parece que es así.

Mas subidas y bajadas, curvas y contra curvas, muy cerradas, me obligaban a frenar en las bajadas, algo que no es de mi agrado cuando el asfalto es perfecto, y la pendiente pronunciada. El camino siguió y yo en el hasta llegar a Jujuy, a El Carmen. Pare a almorzar unos buenos fideos con tuco, olvidándome el casco en el almacén de Doña Emilia, donde había parado a comprar provisiones. Esta divertida señora me comento que para ella, los porteños creían que la Argentina terminaba en Salta y los jujeños eran todos indios. Por suerte volví y lo recupere. Deje el restaurante del Babe y pegue la vuelta . Pase a visitar el Dique La Cienaga, que no ofrecía demasiado. Llovizna en algunos tramos, mucha subida y a eso de las 20 hs. estaba nuevamente en Salta Capital.

Distancia: 152.45 km. en 9 h. 15 min. a un promedio de 16.5 km/h.

Miércoles 19-01-00: Anduvimos por la ciudad de una lado para otro junto a la gente del albergue. Comimos unas buenas empanadas, y nos quedamos tomando mate en el cerro San Bernardo que custodia la ciudad con sus 248 metros por sobre la ciudad. Mas tarde un poco de ejercicio subiendo este cerro con sus mil escalones, valieron la grandiosa visión de la ciudad que se gana desde la cima. Por la noche preparamos un asado con ensalada, y mucho vino como debe ser. La bici descansando en el garaje del albergue.

Jueves 20-01-00: Al día siguiente salimos con la gente del albergue, la cual alquilo bicis, hacia San Lorenzo, una zona de casas quintas, bordeada por un arroyo de agua clara y fresca. Fruta y mate dentro del agua, y pegamos la vuelta volando en las bajadas (la puse a 72 km/h) Todos juntos, hasta que uno pincho y tuvo que cargarla en una camioneta a la que le hicimos dedo.

Distancia: 38 km. en 1:47 min.

Viernes 21-01-00: Tomamos el famosísimo tren de las nubes, el ramal C-14 .Pero no el turístico que cuesta $100, si no el de carga que vale 10 manguetes. Eso si, hay que llegar temprano para tener asiento. Así lo hice. Viajando en un vagón de carga, con la chiva en el furgón, disfrutando de tan bello paisaje, mascando coca todo el tiempo, para poco a poco ir acostumbrándome a la altura.

Con mucho frió llegamos a San Antonio de los Cobres a las 20.30. Rehusé a los ofrecimientos de alojamiento, y me mande al cuartel militar. Allí pase la noche, y cene un guiso de carne con papas y salsa y un poco de ensalada de arroz con aceitunas y arvejas, todo invitación de los militares. Mientras tanto afuera llovía, y mi plan para mañana se hacia agua.

Sábado 22-01-00: Debía irme de allí si o si, como me habían dicho los militares. El día pintaba feo, arranque tarde ya que estuve esperando que parase de llover. Los militares no paraban de repetirme que estaba loco si pensaba llegar al Abra de Acay solo y encima en bici. Comencé a dar pedales a ritmo muy lento debido a que el barro se metía en los piñones, y en el descarrilador, y cada 500 metros debía frenar a sacárselo. La RN 40, la ruta mas larga del país, clausurada para el transito pero no para mi chiva y yo. Pase un cementerio en medio de la nada, que con el día nublado y la desolación total, hacían que todo sea muy poco alentador. Mi físico estaba cada vez mas cansado, si paraba el frió se apoderaba de mi, si seguía transpiraba como una bestia. La llovizna, luego el granizo, y la altura, hicieron que a las 14.54 del 22-1-00 , con 9.7° a 4380 msnm. pegara media vuelta, nuevamente hacia San Antonio de los Cobres cuando todavía me quedaban 500 metros de desnivel para uno de los pasos carreteros mas altos del mundo con 4895 msnm. y unos 50 km. para el primer poblado, La Poma. No estoy exagerando, me encontraba en la situación mas extrema de mi vida y por propia elección mía. Creo que Dios me dio la posibilidad de elegir, y fue acertada esta. Con mucho pero mucho frió comencé el descenso, mis dedos se ponían azules de la mitad para abajo, ya que llevaba los guantes de la bici. Volé a 60 km/h. Sin importarme los pozos, ni nada, solo quería llegar al pueblo. La alforja derecha se descoloco debido a un golpe, pero tampoco me importo.  Tiritando me metí en el primer hotel que vi, sin importarme mi billetera, $35 era mucho para una habitación doble que no necesitaba. Moví hacia el hospedaje Incahuasi, que tenia la entrada por un locutorio. Por $12 con desayuno arregle. Ducha y a comer para luego dormitar hasta el día siguiente.

Distancia: 61 Km. en 5 horas 28 minutos a un promedio de 11.1, reflejan la dureza de la etapa.

Domingo 23-01-00: Por la mañana fui hasta el viaducto La Polvorilla. Averigüe por el tren que regresa a Salta, y me dijeron que no se sabia a que hora llegaría debido a que las lluvias habían movido las vías, y eso hacia que el tren quede varado en la frontera con Chile.

Esperamos junto a unos salteños/as en la estación por el tren que nunca vino. Mientras lave y aceite la chiva. Fuimos a hablar con el intendente de San Antonio, quien vive en una casa, a la que se entra por una gomería. Decidimos pagar un remis debido a que ya era tarde para volver pedaleando los 160 km. que me separaban de Salta capital y llovía. Con la bici en el techo del remis viajamos muy incómodos hasta la capital.

Lunes 24-01-00: Me levante a las 8 am. y a las 9.15 estaba pedaleando con rumbo sur hacia Cafayate. Almorcé un sándwich de milanga completo con una fanta. Seguí dando pedales con mucho pero mucho calor, y en eso me encuentro con dos ciclistas salteñas, que me informan de que puedo parar a dormir en Puente Morales. Pare a descansar en La Viña, un poblado de ensueños. Una vez en Puente Morales y con mas de 100 km. encima, le pregunte a la dueña del humilde restaurante-bar-despensa-etc. si podía tirar la bolsa de dormir por una noche y al ser negativa su respuesta, continué tranquilo y en silencio, oyendo solo el rodar de mis cubiertas contra el caliente asfalto. A las 20.30 llegue a Santa Bárbara, en donde tire la bolsa bajo un techo del campamento de Vialidad Nacional. Cansado para armar la carpa, las estrellas infinitas de esa noche de verano me daban las buenas noches, luego de cenar un queso de cabras junto a unas uvas verdes.

Distancia: 157 km. en 7 horas 40 minutos a un Avg. de 20.3 km/h.

Martes 25-01-00: Dormí mal toda la noche debido a que me despertaba sobresaltado mirando la bici, sin recordar que los malhechores están todos en Buenos Aires y que por estos lares, la paz es absoluta. Desayune junto al sereno de Vialidad Nacional que me preparo un te, y continué, bastante cansado los 40 km. que me separaban de la ciudad del vino, de Cafayate. A las 10 am. ya estaba en el hospedaje, tomando mate y reparando la rueda trasera pinchada. Un lomito completo en el bar de Gustavo, al lado del hospedaje hizo de almuerzo. Por la tarde recorriendo la ciudad, a pie, tome un helado de vino cabernet y otro de Tuna, la fruta del cactus, que por estos lados abunda. Cene mirando Argentina vs. Bolivia un riquísimo guaschalocro.

Distancia: 40 km

Miércoles 26-01-00:  Luego de desayunar partí con rumbo sur, por la RN 40, donde el paisaje se hacia monótono y seco. Crucé varios vados, en donde me tuve que descalzar para no empaparme el calzado. En las ruinas de Quilmes, ya en Tucumán,  pare a reponer fuerzas, con unos frutos secos y un poco de miel. Empezó a lloviznar, y pase al ripio, un ripio horrendo, mucho barro. En Fuerte Quemado, en la frontera con Catamarca, le saque una foto a unos nenes junto a un chancho, quienes se quedaron muy contentos con su retrato que ahora forma de mi colección de fotografías. Llegue a Santa Maria, junto a un amable señor que me guió hasta mi plato de fideos con estofado, en un restaurante en donde había dos enormes televisores a todo volumen pero con dos canales diferentes. Muy extraño.

Con la panza llena anduve un poco por la ciudad, y me lleve la mala noticia de que por la ruta que yo tenia pensado seguir, la RN 40, los ríos crecidos por las lluvias,  la hacían intransitable. Mala suerte, el clima no me acompaña en esta aventura. Continuo con el problema de la rueda trasera, que si la inflo mucho como para andar por el asfalto, toca la cubierta contra el cuadro, y si la desinflo hago fuerza de mas. Cambio de planes sobre la marcha y  conduzco mi bólido hacia Amaicha del Valle, en Tucumán nuevamente, a 22 km. de donde me encuentro, todos de subida. Estoy volviendo sobre mis pasos pero por otra ruta. Esto, mas el viento de frente, mas el problema de la rueda trasera, generan en mi un sentimiento depresivo y pesimista que me hace barajar la posibilidad de largar todo y volverme a mi confortable hogar con mi amada gente. Esta angustia durara varias horas. Mi trasero esta cada vez mas dolorido y paspado. Ya en Amaicha me hospedo en la colonia C.A.N.A., un lugar dado por un sacerdote a una pareja para que lo mantengan y junten algo de dinero para mantener el Hogar de los Abuelos que allí también funciona. Posee varias habitaciones con duchas generales, y un espacio para las carpas. Arregle por $4 la habitación, y después de ducharme me dispuse a arreglar la bike. Tome mates con la gente de alli. Por la noche cenamos todos los huéspedes juntos, comenzando con una salsita de berenjenas para acompañar el pan casero, luego dos empanadas de carne, y como plato fuerte un arrocito con pollo, comino, menta y mucho queso rallado de cabra. De postre, queso de vaca con arrope de uva.  Todo acompañado de vino blanco de Cafayate, y escuchando al mas grande, a Gieco. Exquisito!! Estoy que exploto. Lluvia por la noche y eso que Amaicha tiene 360 días al año de sol !!!

Distancia: 105 km. en 6 horas 15 minutos a un promedio de 16.7 km/h.

Jueves 27-01-00: Desayuno bien pulenta, y de allí a la bicicletería una hora y media, ya que hubo que centrar la rueda, y lijar el cuadro para que no toque la cubierta con este. 10.30 AM comencé a subir por el Infiernillo, y a las 15.50 estaba en los 3042 msnm. Fueron casi 35 km. todo de subida. El promedio era de 7.1 km/h. Una vez dentro de las nubes, la temperatura bajo considerablemente. Baje hacia Tafi del Valle, unos 20 km. todo de bajada, con frio y esquivando pozos todo contracturado. Mucho frió. Ya en Tafi, tiriranto me cambie la ropa. Tome dos buenas tazas de café con leche con uno de mila completo, y me mande al Mollar, a 8 km. de Tafi, en donde el alojamiento era un poco mas económico. Tafi es muy pintoresco, y exclusivo. En sus precios se nota su exclusividad. Termine pagando una habitación de morondanga en donde la cama matrimonial mas mi bici ocupaban el total de espacio disponible en ella.

Esta tarde me persiguió una vicuña por la ruta, mientras subía al Infiernillo. Haber logrado este puerto, es muy importante para mi, es una excelente inyección de animo.

Luego de mates y lectura me dormí cuando todavía era de día.

Distancia: 58 km en 5 horas 35 minutos a un promedio de 10.4 km/h.

Viernes 28-01-00:  Es un día hermosa. Volé por una ruta excelente, en medio de una selva de altura, con un camino en zig-zag, en donde volé. Esta mañana Doña Elvira la señora que regenteaba el albergue, me dijo que allí le escapaban a los que usaban aritos, tenían tatuajes o eran pelados porque eran todos sidosos. Y yo muy feliz con mis tattos, y mas sano que un queso. Una  vez terminado el descenso, el calor se hizo insoportable, y en Monteros pare a descansar y comer frutas. Con un calor de ostias, encare por la RN 38 hacia La Cocha, en dirección oeste. La ruta es fea, llana, con baches, y mucho transito. La cubierta trasera en cualquier momento la pierdo, esta en sus ultimas. Algo muy extraño que me sucedió fue que de repente siento algo dentro de la boca, como que se me movía una muela, y viendo mi dentadura se darán cuenta que esto es posible, pero no, no era eso. Me meto la mano mientras seguía pedaleando, y atrapo una terrible avispa, que no me acuerdo cuando se metió. La verdad muy asqueroso, y mas teniendo en cuenta que no tenia hambre. Me dio un poco de temor a que haya quedado el aguijón dentro, pero no fue mas que eso. El camino se hizo interminable, y en eso pasa un tractor y me agarre al trailer que llevaba con hojas de tabaco, y de repente el tipo no sabia que yo estaba agarrado, y me encerró hacia la banquina que casi me como los matorrales.

Llegue a La Cocha a las 19 hs. y me recibió una procesión fúnebre, un coche con el ataúd, y detrás mucha gente con sus bicis, o caminando. En lo de Doña Marta alquile una habitación por $8 (sigo sin armar la carpa). La verdad que pensaba quedarme en la comisaría, tirar allí la bolsa y listo pero estoy destrozado y me quería pegar una ducha. Hoy metí un buen ritmo mas de 23 km/h de promedio en 144 km recorridos. Me pregunto que pensara la gente cuando me ve pasar con el casco y la bici tan cargada. Algunos me contestan el saludo y otros solo me miran y sacan sus propias conclusiones. Espero mañana entrar nuevamente en Catamarca y 110 km. mas y estoy en San Fernando del Valle. Doña Marta se fue al centro y me dejo la casa toda para mi, cuanta confianza, la verdad que es asombrosa.

Distancia: 144 km en 6 horas 12 minutos a un promedio de 23.1 km/h.

Sábado 29-01-00:

Pedaleo y pedaleo pero ando muy cansado. El calor me esta matando y encima el paisaje es muy chato. Ahora estoy tirado en la frontera Tucumán-Catamarca en el peaje, esperando que alguien me levante, ya que me esperan 25 km. de subida y con este calor es demasiado.

Me parece que estoy mentalmente preparado para volver a Buenos Aires. La idea de llegar por la RN 40 hasta Mendoza es mas que descabellada. Hoy me puse una toalla en el asiento para que mejorase mi comodidad, pero no hubo caso, mis izquiones están a la miseria.

Una vez que entre en Catamarca, empecé a subir,  en medio del calor, y enseguida me arrepentí. Para que, si ya había pedaleado mis buenos kilómetros por zonas espectaculares, y esto no se parece en nada al objetivo de mi viaje. En la caminera los policías no eran de lo mas amable, pero debía ser diplomático y actuar de acuerdo a mis intenciones, que eran que me consiguiesen un vehículo que me llevase a San Fernando. Compre unas empanadas, y en eso una F-100 mas destrozada que hecha mierda, que tenia la caja llena de agujeros, la puerta del conductor se abría en las curvas, la tapa del capot hacia años que no existía, tosía como enferma, y en cada subida se esforzaba sobremanera para llegar a destino. Pero en ese momento era mucho lujo,   me levanto y me dejo en La Merced, en una estación de servicio.

Allí luego de unos mates con la poca yerba que me quedaba, y de esperar una media hora, me levanto un camión que iba para Neuquen, con la sola carga de una F-100 fundida. Tire la chiva en el semi rígido, y me metí en la cabina. Muy macanudo el chofer, escuchamos buena música como hace unos días que no lo hago, ya que en todo el viaje solo oí folklore, que me encanta pero no todo el tiempo, cumbia, que no la soporto en ningún lado, y las canciones de moda, como Bomba Bomba para bailar esto es una Bomba, y demás gansadas. En el camión como veníamos sin carga veníamos a 110/120 km/h y para mi que venia de 15 dias de moverme al ritmo de mi chiva, esto era puro vértigo. Cuando llegamos a San Luis capital, y después de haber escuchado Argentina 1 – Uruguay 2 y el primer tiempo de Boca 1 – River 0, y de varias rondas de mates, me despedí de mi chofer, y justo antes de irme, Gerardo, el chofer me pregunta que le parecía una bici que dos facinerosos le estaban ofreciendo detrás de un camión. Por $25 que le pedían era negocio, y la compro.

Sobre la bici me mande a la terminal de ómnibus, en donde no me quisieron vender el pasaje hasta que no sepan si cabe o no en la baulera. Había lugar para mi pero no para mi compañera. Yo ni me moleste en desarmarla. Cene un sándwich de lomito con todo el ketchup, la mayonesa, y la savora que había en el establecimiento y que me aseguraba varios nuevos granos en mi privilegiado rostro (modestia a parte). Conseguí meter a mi amiga en la baulera del micro que me dejaría en Buenos Aires mañana por la mañana.

Distancia: 31 km. en 1hora 42 minutos a un promedio de 18 km/h.

Domingo 30-01-00: Ya estoy de vuelta. Este ha sido un viaje que por haberlo organizado en tres días, salió realmente bien. Llegar a Mendoza era una locura, locura innecesaria porque aun me quedaban 800 km. de llano, calor y mas calor, paisaje opaco, exactamente lo opuesto que he vivido en estos 14 días de viaje, 9 días de pedaleo y 850 km. por valles siempre verdes, por alturas indomables, por llanos aburridos y secos. Cuatro provincias no demasiado exploradas por mi antes de este periplo, y que con la bici como siempre sucede cuando vas montado en ella, se conocen kilómetro a kilómetro.

Creo que me es demasiado duro viajar en bici solo, no así con la mochila. Pero con la chiva  es importante tener a alguien que te empuje y te obligue (en el buen sentido) a dar mas y mas pedales en esas cuestas interminables. Otra conclusión que saco es que necesariamente debo cambiar el asiento de mi chiva si es que pienso volver a viajar con ella.

Solo me queda dar Gracias a Dios porque nuevamente estuvo de mi lado, y gracias a ella, a mi querida maquina, mi Bianchi Ocelot modelo 1993.

 

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