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Cofrentes
(posiblemente del latín Confluentum)
se encuentra en la confluencia del río Júcar y su afluente, el
Cabriel. Esta situación privilegiada ofrece al viajero un inesperado
espectáculo de contrastes: formaciones montañosas, valles, ríos, llanuras,
cañones, y como no, muchos caminos para disfrutar de una agradable excursión
en bicicleta de montaña.
Da igual
desde donde se acceda, desde Requena por el norte, desde Ayora por el
sur, o desde Albacete por el oeste, el viajero se verá sorprendido en
una curva del camino por el Valle de Ayora-Cofrentes, de orientación Norte-Sur,
jalonado por irregulares formaciones cársticas. En algunos momentos parece
que el paisaje adquiere personalidad propia y llega a sobrecoger al turista,
rodeado por inacabables desfiladeros, fruto de la erosión del agua que,
durante millones de años, ha ido cincelando estas tierras repletas de
calizas, arcillas y hasta incluso formaciones volcánicas. Además, tanto
el río Júcar con sus profundos cañones y desfiladeros, como el Cabriel
con sus hoces y sus meandros nos brindan unos caminos naturales por los
que el ciclista sólo tiene que dejarse llevar.
Aunque pueda pasar desapercibido, Cofrentes
alberga uno de los pocos afloramientos volcánicos de la Comunidad Valenciana:
el Cerro
de Agras. El cono volcánico, que sirvió como cantera durante la construcción
de la Central Nuclear, es ahora un espejismo de la grandeza que tuvo algún
día. Su peculiar vegetación es fruto de la adaptación al suelo y
a los fuertes vientos que suelen azotar la cumbre.
Hasta el propio Castillo
de Cofrentes se encuentra aupado en una columna magmática de
unos 80 metros de altura que en otra época pudo ejercer de chimenea junto
al cono principal del volcán.
Son singulares también las formaciones cársticas de la zona. Es altamente
recomendable la visita guiada a las Cuevas
de Don Juan, en el término municipal de Jalance, con acceso para vehículos
hasta su misma entrada. Destacan por su conservación, la cómoda accesibilidad
de sus túneles y bóvedas, y su buena iluminación en los tramos reservados
para la visita del público. Si te va mas lo "salvaje" puedes visitar la
Cueva Hermosa. Está situada entre los términos de Cortes de Pallás y Cofrentes,
de acceso más complicado, y sin ningún tipo de construcción interior ni
iluminación. En el tramo inicial está fuertemente expoliada por la incultura
y el vandalismo de algunos de sus "visitantes".
Hacia el este se encuentra la Muela de Cortes, imponente formación montañosa
limitada al norte por el río Júcar en un largo
desfiladero, que sólo es accesible por agua desde la construcción
y llenado de la presa de Cortes. Su extensión alberga el Parque Nacional
de la Muela de Cortes en el que habitan diversas rapaces, córvidos,
muflones, cabras hispánicas
y jabalíes, entre otros.
Y si impresionante es el cañón del Júcar, no lo son menos los casi 100
kilómetros del río Cabriel que transitan entre el Pantano de Alarcón
y el de Embarcaderos en Cofrentes, pasando por las Hoces, los Cuchillos,
Tabaqueros, Villatoya, Cilanco, Casas de Caballero, Casas del Río (con
la noria de madera en activo más antigua de la Comunidad Valenciana) y
Alcance. Cualquier tramo es especial, pero en otoño, cuando las hojas
de los chopos se tornan amarillas, es espectacular.
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