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Las
sensaciones fueron variando conforme se aproximaba la fecha de la
celebración. En principio debido a la ausencia, por diversos motivos,
de algunos miembros de www.maspedales.com
(Jesús y Felipe). Y más tarde por el tiempo. Una primavera atípica
nos ha deparado las lluvias más importantes en el mes de mayo de
los últimos años en toda la costa mediterránea. Las previsiones
del tiempo en los días anteriores eran invariables y pronosticaban
más lluvias con un inquietante empeoramiento en Cataluña. Ante la
incertidumbre nos pusimos en contacto con la organización cuya contestación
fue que el agua no es un problema para la práctica del ciclismo
de montaña y que habría algunas zonas con barro aunque no sería
obstáculo para la celebración de la prueba.
El
viernes, nos encaminamos desde Valencia hacia Barcelona. Más en
concreto a la Mas la Rierola, propiedad de Isabel y Tony, en Manlleu.
En todo el trayecto soportamos la ineludible presencia de la lluvia.
Las sensaciones no podían ser peores y lo que podía ser una experiencia
única se estaba empezando a convertir en una verdadera pesadilla.
La cena en La Taberna Pep's (en Manlleu) nos levantó bastante la
moral y la hospitalidad de Isabel, nuestra casera nos hizo olvidar
casi todos nuestros problemas.
El
sábado más de lo mismo (es decir, más agua). Por la tarde nos acercamos
a la Village, instalada como en el
año anterior, en el campo de fútbol de L'Esquirol. Allí podemos
encontrar a toda la fauna biker. Recogemos los dorsales. Ramiro
deja su Cannondale para unos pequeños ajustes, recoge el equipaje
del Chain Gang y se hace la foto de familia. Los mecánicos del stand
de Cannondale trabajan duro para realizar todos los ajustes de las
12 Jeckyll dispuestas por la marca americana para la ruta del día
siguiente. Una fórmula a imitar por otras marcas debido a la repercusión
que tiene en los medios y, sobre todo, entre todos los participantes
de la prueba. Se pueden decir muchas cosas de la Chain pero, en
ningún caso que pase desapercibida.
Charlamos
un rato con Giovanna Bonazzi, bicampeona del mundo de descensos
(1991 y 1993) y Coordinadora de Marketing de Cannondale Europa,
a la que conocimos en la Cabrerès 2001 y con la que hemos mantenido
correspondencia a través de Internet durante todo el año. Ramiro
se hace unas fotos con ella y, en un húmedo acto protocolario la
nombramos socia de honor de www.maspedales.com
haciéndole entrega de una camiseta con nuestro logotipo. Ella accede
gustosamente con la gran simpatía que le caracteriza.
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Por
fin llega el gran día. Albergamos algunas esperanzas pues desde
las 10 de la noche del día anterior no ha caído ni una gota. El
grueso del pelotón sale a las 7:30. Nosotros salimos hacia las 8:00.
La primera impresión es que la organización nos va a deleitar con
un tratamiento de balneoterapia a base de fangos, muy indicado para
cutis delicados.
Tomamos
contacto con el terreno y nos enfrentamos en los primeros kilómetros
con un continuo sube-baja. Sobre el km 25 nos encontramos con el
primer avituallamiento (fruta y líquidos). Pasamos por las pintorescas
calles de Rupit y paramos en el segundo avituallamiento (esmorsar
a base de butifarra catalana i pa amb tomaca). Pau Catllà, fotógrafo
de Solo Bici
nos hizo unas fotos.
Comienza
la ascensión, la parte más espectacular de la prueba. Una vez arriba,
el camino discurre por una cornisa rocosa sobre un precipicio sobrecogedor.
La sensación más parecida a volar sobre una bicicleta. Sobre el
km 45, debido a las adversas condiciones del terreno y al deterioro
que sufrían algunos componentes de las máquinas, optamos por el
recorrido corto (50 km), como la mayoría de los participantes de
la prueba. Con ansiedad, nos acercamos al tradicional descenso sobre
la zona de losas de piedra. Después de tanto barro disfrutamos de
los escalones con verdadera avaricia.
Finaliza la prueba y nos queda una extraña sensación que se podría
resumir en una pregunta ¿cuánto falta para la Cabrerès 2003? Nos
vemos el año que viene.
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