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El
pasado 15 de Junio se celebró en Benicàssim (Castellón)
la Marathon
Mar-Montaña, bajo la organización de Extrem
Sport, sobre un duro recorrido
que, partiendo desde el nivel del mar coronó por dos veces el Desierto
de las Palmas. La prueba era puntuable para el Circuito
de Aventura Chip Sport. A primera hora los participantes recogieron
los dorsales y el chip que acreditaría de forma electrónica
el paso por cado uno de los puntos previstos por la organización
a lo largo del recorrido. La prueba dio comienzo a las 9 de la mañana
para los atletas (unos 25) y a las 12 del medio día para los ciclistas
(unos 200), con lo que el intenso calor fue una circunstancia más
a tener en cuenta
por todos los participantes.
Pero el calor no fue el único
problema. Prevista para el 6 de Abril, la maratón tuvo ya que ser
aplazada a pocos días de su celebración como consecuencia
de una alerta por fuertes tormentas que unos días antes habían
asolado la comarca de La Marina (Alicante). Protección Civil retiró
el permiso, logrando la organización otra fecha para la celebración.
Esta circunstancia provocó que muchos de los inscritos no pasaran
a recoger sus dorsales (hay que tener en cuenta que la mayoría
de los participantes venían de muy lejos). Y ésta no fue
la última sorpresa. En
la charla que Juan Carlos Ruiz dio a los participantes momentos antes
del inicio, aparte de los consabidos
consejos de prudencia, sobre todo en algunos tramos de bajada, anunciaba
un recorte en la distancia a recorrer de 20 km por motivos ajenos a la
organización (de 70 pasaba a 50).
A
pesar de todo, al charlar con los participantes se podía entrever
que para
algunos, las pruebas Extreme son como una droga. Y sobre todo, se oían
continuas referencias a la Marathon de los Monegros.
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Extrem
Sport está formado por un grupo humano, de gran experiencia
en la organización de pruebas de aventura (España, Senegal,
Egipto, Marruecos...)
y que, liderado por Juan
Carlos Nájera
y Juan
Carlos Ruiz,
proporciona gran seguridad a los deportistas que se ponen en sus manos.
La
filosofía de las pruebas Extrem, según Juan
Carlos Nájera, aventurero de profesión y alma
mater de Extrem
Sport, es que los participantes, al finalizar la etapa deben sentir
una satisfacción personal de haber realizado algo importante, un
reto inolvidable. Las pruebas Extrem están diseñadas para
que el deportista que compite necesite combinar una buena condición
física con algunas dotes de orientación. El sistema de balizamiento
de la ruta no es como en las pruebas tradicionales, cuyo objetivo es que
no se pierda ningún participante, sino que prima el sentido de
orientación y la buena interpretación del libro de ruta.
Hay que tener en cuenta que algunas pruebas, en parte, se desarrollan
por la noche y que la balización tiende a ser escasa aunque suficiente.
La pruebas están totalmente informatizadas. Mediante
unos chips que se entregan a los participantes junto con el dorsal, y
unos sensores estratégicamente situados en el recorrido, la organización
sabe en todo momento como se están desarrollando los acontecimientos
volcando la información de los sensores en una aplicación
informática residente en un ordenador portátil. Ese sistema
proporciona una garantía de transparencia en cuanto al aspecto
competitivo.
Otra característica de las pruebas Extrem es que
son multidisciplinares, es decir, que combinan varias disciplinas en un
mismo circuito: corredores de fondo con ciclistas de montaña, esquiadores
y musers con trineos de perros, y a veces todos a la vez. Estas mezclas
contribuyen a aumentar el halo de aventura que un reto como éste
tiene por si mismo.
Si quieres saber algo más sobre Juan
Carlos Nájera te proponemos algunos enlaces muy interesantes:
El
Correo Digital
Diario
Vasco
Extrem
Sport
Idita Sport
Extreme Race (en francés)
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Como
marcas comerciales sólo pudimos encontrar a
Chip Sport
(snaks y alimentación deportiva) que, junto a Orbea (bicicletas),
copatrocinan esta prueba
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Llegamos
el viernes por la tarde al camping Bonterra (Benicàssim)
y a todos nos llama la atención la tranquilidad que se respira
en una población turística que comienza su temporada
fuerte. Cenamos un buen plato de Espaguetis Picantes a la Napolitana
y nos fuimos temprano a dormir. El día había sido
muy largo para todos y había que reponerse. El sábado
por la mañana nos acercamos al Polideportivo para recoger
el chip y los dorsales. Poco mas tarde nos acercamos a la explanada
donde está la salida para ver el ambiente y de paso, para
calentar.
Nos llama la atención la poca repercusión que la
prueba tiene, tanto entre los habitantes de Benicàssim, como
en los medios de comunicación.
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Por
fin llega el momento. Se da la salida y, tras unos titubeos, el
camino empieza a subir sin descanso. Para el que no ha calentado
bien antes de empezar, esta subida llega en frío y en las
primeras rampas mas duras ya se ve a algunos participantes echar
el pie a tierra, recuperándose en los escasos tramos de asfalto.
Nos sorprende el balizamiento de la prueba. Así como en otras
pruebas de Extrem
Sport el sistema de balizamiento es más bien espartano,
hoy nos encontramos con cintas y señales a tutiplen.
Imposible perderse.
Antes de coronar el Desierto de las Palmas se producen los primeros
abandonos, incluso los servicios médicos tienen que atender
una lipotimia y algunas caidas. El calor aprieta, sobre todo en
las zonas más resguardadas de la ligera brisa que corre a
esas horas. Al volver la vista hacia el mar solo vemos una tenue
neblina que provoca una indefinición de los perfiles de la
costa. Ya sobre la pista de descenso hacia La Pobla Tornesa recuperamos
fuerzas en un firme plagado de grava gruesa. De camino a Cabanes,
el fino polvo
rojizo se nos pega en la garganta y en unos kilómetros giramos
a la derecha para ascender El Bartolo (722 m). Cuando ya tenemos
las antenas a la vista, en un alarde de tortura psicológica,
el camino desciende para volver a subir. Una vez coronado, solo
nos queda dejarnos caer hasta Benicàssim, pero sin bajar
la guardia. Vemos algunas caidas y pasadas de frenada. El sonido
de ruedas traseras derrapando en las apuradas de frenada se hace
algo habitual.
Pasamos
a los últimos atletas. Algunos bajan andando y con las fuerzas
muy justas. En este punto, entendemos perfectamente nuestra ventaja
sobre ellos: correr en las bajada es casi tan duro como en las subidas
mientras que bajar en bicicleta es un verdadero placer. Por fin
llegamos a la meta donde recogemos el ticket con nuestro tiempo
y clasificación. Los servicios médicos (con la doctora
Fernández a la cabeza) atienden a los participantes conforme
van llegando: calambres, mareos, caidas, etc.
A última hora de la tarde se hace la entrega de premios
y se ofrece paella y bebidas a todos los asistentes con algo de
música de fondo. Tenemos tiempo de conversar e intercambiar
opiniones mientras la gente se va sumando a la fiesta.
Si quieres ver las clasificaciones ve a la página de
Extrem
Sport.
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