BIOGRAFÍA MARK GONZÁLEZ

Cuando nació en Durban, Sudáfrica, el día 10 de julio de 1984, Mark González difícilmente imaginó su momento actual en el seleccionado chileno. El volante de 19 años, que vivió toda su infancia en esa lejana ciudad, es uno de los jugadores que ha promovido con éxito Juvenal Olmos al plantel mayor de La Roja. Si hasta algunos lo comparan con el brasileño Roberto Carlos…

Vertiginosa. Así ha sido la vida de Mark González, quien por obra del destino vio el día por primera vez en tierras sudafricanas. “Mi padre era Raúl González, futbolista de Wanderers, Palestino y el seleccionado chileno. También jugó un tiempo en Sudáfrica, y allí nací”, cuenta este veloz jugador que ha pasado rápidamente de jugar en su barrio a ser una de las figuras del seleccionado mayor de Chile.

“Siempre me gustó el fútbol, supongo que por influencia de mi padre. Pero en Sudáfrica no es el deporte principal, ya que allí aman el rugby. Apenas si podía jugarlo en la escuela. Mi sueño, desde pequeño, ya era ser futbolista”.

A los 10 años, la vida lo llevó a Chile, donde el fútbol se terminó de convertir en su verdadera pasión. “Aquí me pasaron todas. Me probé si suerte en Wanderers, jugué en la selección del barrio y hasta tuve que abandonar el club Everton de Valparaíso porque mi madre quería que fuese al colegio”, recuerda. “Por suerte, mi padre me llevó luego a la Universidad Católica, y allí me quedé".

A toda velocidad


Mark González ha sido afortunado. En apenas 7 años ha pasado de jugar en el equipo del barrio, a ser un destacado del seleccionado mayor que lucha por un lugar en Alemania 2006. Pasó por los equipos nacionales sub-17, sub-20 y preolímpico sub-23. En enero pasado, su nombre resaltó tras los goles convertidos ante Uruguay y Brasil, en la búsqueda frustrada del pasaje olímpico. Juvenal Olmos tomó nota, y lo invitó a participar de la concentración previa a una gira de partidos amistosos.

“Finalmente, se lesionó un compañero y el entrenador me dijo que viajaría con los mayores. No lo podía creer. Debuté unos minutos ante Costa Rica, y contra Honduras ya fui titular y marqué el gol del triunfo. Fue un momento único”, recuerda.

Desde entonces, González no ha dejado de sorprender a propios y extraños. Su pico máximo lo consiguió el 30 de marzo de 2004, cuando anotó el segundo gol de su equipo en el histórico triunfo sobre Bolivia en La Paz. El festejo, con beso a la cámara para su madre, ya se ha vuelto costumbre. “Siempre fui muy apegado a ella. Ese festejo lo inventé en un amistoso de la UC contra Colo Colo, cuando ella estuvo enferma y no pudo venir a verme. Ahora lo repito ante cada conquista importante”.

La madre es Lorena Hoffmann, quien aún sufre al recordar las travesuras de Mark en Sudáfrica. “Me colgaba del balcón de nuestro apartamento, en un piso 47, con la ayuda de mi hermano Raúl. Mi madre se enteró hace unos 3 años, ¡y no pudo dormir bien por tres meses!”, confiesa entre risas.

La obsesión europea


Los sueños de este talentoso volante zurdo, reconocido por su temperamento, pegada y velocidad, ya apuntaban hace unos años hacia el Viejo Continente. “Mi sueño es jugar en algún grande de allí, como el Real Madrid, donde está mi ídolo Roberto Carlos dijo hace ya 2 años”. Y justamente allí, en España, es donde fichó por el Albacete Balompié, equipo humilde, y donde pudo enfrenarse a su ídolo.

¿Y Alemania? “Me veo jugando con Chile allí, claro. Pero eso es en el futuro, y debemos pensar en el presente. Comenzamos de manera muy irregular la eliminatoria, pero cada partido que pasa venimos mejorando más y más”, remarca quien, pese a su corta edad, descree del éxito repentino. “Es difícil que me agrande, porque yo viví las dos caras de la moneda. En Sudáfrica lo tenía todo, y luego tuve que venir a Chile y encontrarme con que no tenía nada. Mi familia es muy humilde y ese es el camino que sigo, porque lo que logré lo hice con sacrificio y esfuerzo. Debo mejorarme día a día”. Ese es Mark González. O el chico Mark, como le gusta que lo llamen…