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Tsolo, Sensei de los Perdidos

Tsolo


“Traidor?, tu osas llamarme traidor?. Yo no me he vendido a unos malditos gaijines, Jhared-san. Yo sigo a mi autentico daimyo. Nuestro autentico daimyo, que lleva viviendo hace mas de doscientos años. Has de ver la luz, Jhared-san, no me gustaria tener que acabar contigo…”


Moto Tsolo nacio una oscura noche. Su madre Bayushi koneko murio en el parto. Un parto largo y difícil en el que su madre sufrio muchisimo antes de morir.
Su padre, Moto Garen, era un hombre rudo, incluso para ser un Moto, pues cargaba con dos grandes responsabilidades a su espalda.
La primera era la de todos los Moto, exterminar a sus hermanos caidos, los Moto Oscuros, que eran una mancha para el honor de la familia. La segunda era mucho mas pesada y humillante. Descendia de Moto Tsume, el infame Daimyo de los Moto que debido a su orgullo y arrogancia sucumbio en las Tierras Sombrias y creo a los Moto Oscuros.
La vida de Tsolo fue muy dura. Ya de por si era un niño extraño, siempre estaba metido en problemas, no hablaba con casi nadie y demostraba mucha brutalidad con sus compañeros en los entrenamientos. Especialmente con su familia, los Moto.
Con la unica persona que se hablaba era con una joven shugenja de la familia Iuichi llamada Sahai. Ambos tenian mucho en comun, pues eran dos jóvenes incomprendidos y sufrian de incontables pesadillas.
Desde pequeño, Tsolo no dormia, pues sufria frecuentes pesadillas, pesadillas en las que el veia como su familia, los Moto eran derrotados por sus hermanos y el mismo moria en la batalla defendiendo el honor de su familia.
Con el paso de los años Tsolo, ignorando de su herencia, empezo a preocuparse y a agriarsele el carácter, empezo a volverse taciturno, reservado, orgulloso y altanero. Empleaba una brutalidad excesiva y no mostraba compasión.
Llego a ser un guerrero muy temido entre los Moto.
Hasta que llego el dia en que los Moto tuvieron que cabalgar hacia las Tierras Sombrias al mando de Otaku kamoko para enfrentarse a sus hermanos caidos.
Cuando Tsolo llego a las Tierras Sombrias una imagen se formo en su mente, era la imagen que lo atormentaba desde pequeño, la batalla de la Perdida de la Inocencia. Al fin su pesadilla se habia convertido en realidad. Sabia que iba a morir alli, defendiendo el honor de su familia y estaba preparado para cumplir su destino y morir por su familia.
Entonces vio venir a los Motos Oscuros. Un ejercito de zombis, esqueletos y samurais manchados y corruptos. Una aberración para el orden celestial. Pero habia algo que no cuadraba con su sueño…
Y entonces lo vio claro. Vio a un ser imponente, llevando una armadura con el antiguo Mon de los Moto. Su cabeza habia sido sustituida por una extraña calavera que relucia en la oscuridad. Tsolo no podia apartar la mirada de aquella imponente figura. Un nombre resonaba en su mente…
TSUME
Entonces Tsume se fijo en el. Dentro de la cabeza de Tsolo resono una voz, imponente, aterradora, noble, pero extrañamente familiar…
“Bienvenido a casa, hijo mio, te estaba esperando, ahora ven con tu verdadera familia”
Entonces Tsolo lo comprendio todo. Sus sueños eran referentes a la batalla, pero no en el bando de los Moto, si no de los Moto Oscuros, con su verdadera familia. Sirviendo a su autentico Daimyo.
Tsolo espoleo a su caballo y se unio a los Moto Oscuros. Por primera vez en su vida, noto una sensación de tranquilidad. Se sentia aceptado. Sabia que la batalla estaba perdida, pero el daba igual. Iba a morir por su familia, por su Daimyo, como cualquier samurai.
Cabalgo al lado de Moto Sada, sirviendo de Chui. Tsolo encontro su muerte a manos de Jhared, su antiguo compañero de armas, en un duelo del que todavía hoy se habla en la Ciudad de los Perdidos. O al menos eso creyo el…
Tsolo se desperto. Estaba rodeado de cadáveres, tanto puros como corruptos. Estaba lleno de heridas que supuraban, se encontraba debil y desorientado. Solo recordaba una cosa.
Mientras estaba sumido en las tinieblas, una voz de una mujer, una voz muy calida y familiar le dijo: “Levanta, mi hermano”
Desorientado Tsolo cruzo la muralla Kaiu y se dedico a vagar por el imperio.
Debido a que capturo a unos bandidos, la Guardia del Lobo le invito a unirse a ellos. El acepto. Cuando le preguntaron su nombre el dijo Tsolo, y explico que su familia habia sido exterminada hace tiempo por unas rivalidades politicas.
Asi estuvo vagando muchos años, hasta que empezo a darse cuenta de que habia algo en su interior que crecia, alimentado por el odio que sentia hacia los Moto, esos malditos traidores que se habian vendido a los gaijin.
Después de investigar, descubrio que habia sido manchado por la corrupción de Fu-Leng.
Horrorizado de que la mancha le descubriera y le impidiera ejecutar su venganza, se dirigio a Kyuden Valencia, al Templo de las Fortunas Desamparadas, donde habia oido que ayudaban a gente corrupta a librearse de la mancha.
Una vez alli, se puso al cargo de Hakumei, el anciano encargado del templo. Este anciano empezo a encargarle tareas y peregrinajes para que se limpiara su alma, puesto que su cuerpo podia ser limpiado fácilmente, cuando hubiera alcanzado la iluminación.
En uno de estos viajes que le acercaron mucho a la muralla Kaiu, Tsolo tuvo un extraño sueño, uno como los que hacia años que no tenia.
Se encontraba vagando por medio de las Tierras Sombrias y encontro una ciudad. Pero no una ciudad de Bakemonos, si no una ciudad majestuosa.
Intrigado, se adentro a investigar. Todo lo que vio alli lo soprendio. La ciudad estaba habitada por Caidos, pero no eran los caidos que el habia oido y conocido, si no caidos con voluntad propia, que trataban de llevar una vida normal en la ciudad.
Pero lo que mas le sorprendio fue un edifico que se encontraba en medio de la cuidad.
Un Templo. Un templo dedicado al Noveno kami.
Tsolo se adentro en el, y una extraña figura salio a recibirle. Y entoces desperto.
Cual fue su sopresa al despertarse que no se encontraba donde habia hecho noche, si no se encontraba en medio del templo del Noveno Kami en medio de la Ciudad de los Perdidos.
No sabia como habia llegado alli. No sabia como iba a salir de alli. En ese momento, Tsolo hecho de menos su espada gaijin, la que se intercambio con su amigo Jhared, quedandose Tsolo con la espada Gaijin "Lagrimas Negras" y Jhared con "Jingitsu, Dolor Eterno". Pero la habia dejado en el templo de Kyuden Valencia.
No os preocupeis viejo amigo –dijo una voz de una mujer- aquí estais a salvo.
¿Quien sois? –dijo Tsolo asustado- ¿como me habeis traido aquí?
¿Tanto he cambiado desde nuestra epoca en Shiro Shinjo?
Shahai, ¿eres tu?. Doy gracias a las fortunas por encontrarte. Rapido, debemos salir de aquí. Sigueme, he aprendido algunas cosas que podran ayudarnos escapar.
Escapar, ¿para que? –dijo la mujer con voz extrañada- aquí me encuentro mejor que en casa. Ademas, desde aquí puedo prepararme para el nuevo orden que Daigotsu esta preparando. ¿Daigotsu?, ¿quien es?
Shahai le conto a Tsolo que Daigotsu era un Maho-Tsukai, como ella, y que habia levantado esta ciudad y se estaban preparando para asaltar la capital del imperio, Otosan Uchi
. Tambien le conto que ella le habia devuelto a la vida hace unos años cuando Tsolo cayo en la batalla de la Perdida de la Inocencia y que en estos momentos era la hora de que le devolviera el favor.
Shahai empezo a enseñarle Maho a Tsolo, pero debido al entrenamiento que habia recibido en Kyuden Valencia y a que nunca habia conseguido hablar con ningun Kami, Tsolo fue incapaz de aprender hechizos, pero en cuanto a kihos, supero con rapidez a Shahai.
Durante su estancia en la cuidad, trabo nuevas a amistades, una de ellas era un extraño ser llamado Goju Shime, un ninja, que como el habia sufrido la destrucción de su familia. Ambos trabaron una buena amistad, todo lo buena que un ninja y un monje portavoz de la sangre pueden trabar. Después de pasarse un tiempo aprendiendo las nuevas artes, Tsolo partio hacia Kyuden Valencia. Fortalecido, con mas poder y sabiduría, y con una mision que cumplir.
Pasaron los años y Tsolo aprendio pronto las enseñanzas de Hakumei y cuando llego la hora ocupo el lugar de su sensei como encargado del Templo.
Después de la apertura de la biblioteca, Tsolo se encarga de ayudar a todo aquel que se lo pide. Se ha ganado un lugar en la ciudad como un hombre puro, santo y sabio.
Se encarga de enseñar a adorar a todas las fortunas y los kamis. Todos los Kamis.
Lo que no saben, es que Tsolo, pese a ser un buen monje y cumplir sus tareas, también es un samurai y sirve a su señor, que no es ninguno de los vientos, ni ningun gobernador, si no su vieja amiga y señora, la antaño llamada Iuichi Sahai, la Hija Oscura de Fu-Leng.


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