Daigotsu Hasuko

Fuera hace frío, pero aquí dentro no se está mucho mejor. De unas raíces gotea agua, que se filtra por el suelo
debido al diluvio que hay fuera.
Empiezo a no sentirme los dedos ni la nariz. Me acurruco abrazándome las rodillas para poder entrar en calor.
Mi mente quería evadirse… la dejé…
-"¡Hansako-chan! ¡¿Cuántas veces te he dicho que no te subas a los árboles?!" – La voz de Atsuko me
reconfortaba, aunque sólo sonara en mi mente, incluso me saco una sonrisa de medio lado al recordar el día de esa
regañina.
Había aprendido un nuevo hechizo y lo había estado practicando en la pradera. Algo había salido mal e incendie
gran parte de la ropa que Atsuko había colgado hacia nada. Aunque intenté sofocarlo el fuego era ya demasiado
potente para mi escaso poder así que sólo pudo ser sofocado gracias al trabajo de los heimin que estaban
trabajando la tierra…
-“¡¡¡Tiene que estar por aquí!!!”-
El grito del samurai cangrejo me devolvió a la realidad como si me hubiera dado un buen golpe con su tetsubo.
Automáticamente me acurruqué más y cerré los ojos con fuerza. Deseabas estar otra vez en casa, seca y calentita,
no en ese agujero debajo de la tierra oscura y tenebrosa. Las Tierras Sombrias la habían llamado y cuanta razón…
Sentí como un sollozo subía por mi garganta. Intenté poder cortarlo, pero las lágrimas inundaron mis ojos sin que
yo pudiera hacer nada.
“Quiero volver a casa, quiero volver a casa” No hacia más que repetir en mi mente
esa frase una y otra vez, pero sabia que eso era imposible.
Había sido expulsada de tierras Fénix. Me habían condenado al destierro por buscar (y encontrar) conocimientos
prohibidos.
“Hemos sido magnánimos” me dijeron “ Sólo te desterramos, debido a que no hay signo alguno de mancha
en ti”.
Hubiera preferido que me mataran… pero no lo habían hecho y allí estaba yo ahora, escondida, escapando de una
patrulla de cangrejos para que no me cogieran y me mataran…
De repente una mano grande, muy grande, entró por el agujero de entrada de la pequeña cueva, me cogió por el
tobillo y empezó a tirar con fuerza para fuera.
“¡Aquí esta! ¡La he encontrado!" –Grito una voz dura fuera de la cueva.
-“no, no, no, no, no” –Empecé a decir inconscientemente mientras buscaba desesperadamente algo para poder
cogerme y así no me pudiera sacar del pequeño refugio que me ofrecía esa cueva.
Encontré unas raíces más fuertes y me agarre a ellas, pero lo único que conseguí fue alargar un poco mas el
tiempo y hacerme pequeñas raspaduras en las manos que sangraban y escocían.
Cuando me sacaron fuera pude ver al cangrejo que me había sacado.
Era enorme, el hombre más grande que había
visto en mi vida. Me miraba como si yo fuera el peor de los demonios y yo lo único que podía hacer era mirarlo
con muchísimo miedo, sabía lo que iba a pasar a continuación, la muerte…
Al cabo de poco rato aparecieron otros tres guerreros tan grandes como el que me tenía retenida, con carácter
fiero. Al verlos cerré los ojos y empecé a rezar a mis ancestros, para pedirles disculpas por haber fallado…
por haberles traído tanta vergüenza.
El sonido de una katana saliendo de su saya llego a mis oidos… el final estaba ya cerca…
¡¡¡¡BOOOOOMMM!!!!
Una explosión se produjo a nuestro lado haciendo que nos tumbáramos en el suelo. Me quedé un poco mareada,
no me podía levantar del suelo… todo daba vueltas…
Una figura envuelta en un kimono negro estaba de pie delante de nosotros. Llevaba una mascara que le cubría media
cara, un fino puñal guardado en su obi y una katana color esmeralda colgaba de su cintura. Tenía una pose
imponente. Los cangrejos de mi alrededor se quedaron tensos, con miedo… como si reconocieran a ese hombre y
les produjera un terror visceral.
Todo se produjo en unos segundos. Tres de los guerreros desenvainaron sus katanas y se lanzaron con fuerza contra
el misterioso hombre. Se enzarzaron en una pelea donde todos los movimientos eran rápidos y precisos, como una
danza que se hubiera practicado hasta la saciedad… era hasta hermoso…
Un pequeño destello llamo mi atención por el rabillo del ojo. Miré hacía allí y pude ver como el cangrejo que
faltaba estaba preparando un hechizo para lanzarlo… Reuní las fuerzas que podía y me lance contra el shugenja,
tumbándolo en el suelo y haciendo que perdiera el hechizo.
Cuando me levanté, se seguían escuchando sonidos de lucha a mis espaldas y las maldiciones del cangrejo delante de
mí que también se levantaba y me miraba muy malhumorado… con la katana en la mano… Quería pelea y yo no tendría
más remedio que luchar… Así que sin pensármelo dos veces invoque una katana de fuego y empezó la lucha contra el
samurai. Aun no se como le vencí… pero lo conseguí con muchísimo esfuerzo y pude ver la sorpresa en sus ojos al
atravesarlo con mi katana….
Me giré y pude ver como el extraño hombre había acabado ya con uno de los cangrejo, pero los otros dos le estaban
recortando espacio. Sin pensarlo dos veces me abalance contra uno de ellos y empecé a luchar. Con este samurai
no podía, me superaba tanto en técnica como en fuerza, le costaría muy poco tiempo vencerme, pero me daba igual
si moría… ahora ya no…
Estaba ya medio desesperada cuando un golpe certero corto la cabeza del samurai de su tronco… detrás estaba el
misterioso samurai con una media sonrisa.
-“Gracias por salvarme, sama”- dije mientras hacia una reverencia
-“No tienes que darme las gracias de nada… más bien yo debería de dartelas a ti… se que me has salvado la vida.
¿Cuál es tu nombre joven shugenja?" -“Me llamo Isawa Hansako” -“Estoy en deuda contigo Hansako-san, a partir de ahora, Daigotsu, esta en deuda contigo…”
Daigotsu Hasuko , La Ardiente
Tierra: 3
Agua: 2
Fuego: 3; Agilidad: 4
Aire: 2
Vacío: 4
Escuela: Tensai Isawa del Fuego de Rango 2
Gloria: 1.7 - Honor : 4.2 - Estatus: 2 - Mancha de las Tierras Sombrías: 2.1
Ventajas: Aliado (Daigotsu), Bendición del Fuego, Kami Amistoso del Fuego, Lenguaje (Oni), Belleza Peligrosa, Bendición de Benten.
Desventajas: Compulsión (Fuego), Irritable, Obsesión (Daigotsu), Fascinación (Fuego), Insensible
Capacidades: Caligrafía 1, Saber: Historia 1, Meditación 2, Shintao (Teología) 1, Adivinación 2, Investigación 2, Saber: Tierras Sombrías 1

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