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LAS CASAS INFERNALES

Antes del principio, antes de que el primer segundo comenzara a andar, Dios creó a los ángeles como una extensión de su voluntad. Puede que no lo recordeis, pero fuimos sus ayudantes, dimos forma y estructuramos este Universo según sus designios.

Para hacer mejor el trabajo nos dividió en Casas. Las Casas definían los deberes y poderes de cada ángel que las componía, y por supuesto, eso es lo que definió en parte nuestra personalidad y nuestra forma de actuar. Cada Casa tenía unas obligaciones que no interferían entre si, si no que de alguna manera, se complementaban. Dentro de cada una de ellas existía una jerarquía muy rígida, que incluso después de la Caída mantuvimos. Eso forma parte de lo más íntimo de nuestro ser.

Sebbettu. Las Siete. Esta es la forma con la que nos bautizaron para distinguirnos de los Leales. Y durante un tiempo conseguimos trabajar juntos. Pero las lealtades cambiantes y sobretodo, la traición, hicieron que todo se fuera al traste. Al Infierno, si me permitís el chiste. No voy a recriminaros nada, no es mi intención sacar a relucir viejas rencillas. Solamente estoy aquí para ayudaros. Algunos de vosotros no recordareis siquiera vuestras funciones antes y durante la Caída. Otros tendréis recuerdos mezclados con experiencias del alma humana que habéis suplantado. No temais. Yo os mostraré lo que fuisteis y lo que sois. Acercaos. Sentaos en mí. Relajaos...

Azotes

Corruptores

Devoradores

Diablos

Malefactores

Perversos

Verdugos